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ENTRE GENTE DEL CAMPO (1)

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En las ciudades llamaban a los habitantes de las aldeas rurales ‘am ha-‘arets, expresión que literalmente significa “gente del campo”, pero que se utilizaba en sentido peyorativo para calificar a gentes rudas e ignorantes. Tal vez la expresión ‘am ha-‘arets era, en su origen, una referencia a los cananeos, habitantes de estas tierras, antes de llegar los hebreos. “¿De Nazaret puede salir algo bueno?” (Juan 1,46). Esta es la impresión que se tenía del pueblo de Jesús y de sus habitantes. La vida en Nazaret era dura. El hambre era una amenaza real en tiempos de sequía severa o después de una mala cosecha. La vida itinerante de Jesús y su grupo era especialmente difícil. Las fuentes hablan de que, en cierta ocasión, los discípulos, urgidos por el hambre, se pusieron a arrancar espigas para comerse los granos (Mc 2,23-27).

Las familias hacían todo lo posible para alimentarse de los productos de sus tierras sin tener que depender de otros. La alimentación de los campesinos era escasa. Constaba principalmente de pan, aceitunas y vino; tomaban judías o lentejas acompañadas de alguna verdura; no venía mal completar la dieta con higos, queso o yogur. En alguna ocasión se comía pescado salado y la carne estaba reservada solo para las grandes celebraciones y la peregrinación a Jerusalén. La esperanza de vida se situaba más o menos en los treinta años. Eran pocos los que llegaban a los cincuenta o los sesenta. La mayoría de los esqueletos conservados muestran una falta grande de hierro y proteínas. En muchos se observa una artritis severa.

(José A. Pagola. JESÚS. Aproximación histórica.PPC. 45-48)

PALABRAS PARA EL CAMINO-375

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Recupera la serenidad y la alegría.

No te auto-castigues por tus pecados. Todos ellos ya fueron perdonados. Perdónate. No eres el primero ni el último de los mortales pecadores. Recuerda la imagen del hijo pródigo: “Me levantaré”. Respecto al qué dirán tu familia o tus vecinos, recuerda las palabras del Evangelio: “Quien se encuentre sin pecado que tire la primera piedra”.

Si fuera necesario, confiésate. Ello te traerá la serenidad y la alegría.

16 de septiembre. San Cornelio, Papa y San Cipriano, Obispo, Mártires

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Cornelio fue ordenado obispo de la Iglesia de Roma el año 251; se opuso al cisma de los novacianos y, con la ayuda de Cipriano, pudo reafirmar su autoridad. Fue desterrado por el emperador Galo, y murió en Civitavecchia el año 253. Su cuerpo fue trasladado a Roma y sepultado en el cementerio de Calixto.

Cipriano nació en Cartago hacia el año 210, de familia pagana. Se convirtió a la fe, fue ordenado presbítero y, el año 249, fue elegido obispo de su ciudad. En tiempos muy difíciles gobernó sabiamente su Iglesia con sus obras y sus escritos. En la persecución de Valeriano, primero fue desterrado y más tarde sufrió el martirio, el día 14 de septiembre del año 258. Más

LECTIO DIVINA 25º DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

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El nuevo curso tendría que llevamos a una renovación en profundidad de nuestro ser cristianos, personal y comunitariamente. No podemos conformarnos con que nuestra vida continúe como siempre. Debemos innovamos. Tenemos que dejamos renovar por el Espíritu del Resucitado que nos reúne en comunidad para anunciamos la Palabra de salvación y reparar nuestras fuerzas con el Pan y el Vino de la vida nueva. Más

PALABRAS PARA EL CAMINO-374

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La técnica es medio y no fin.

Hoy estamos avasallados por la técnica.

Hoy tenemos que dominar la dominación de la técnica.

Hoy tenemos que recuperar los espacios de lo humano: el diálogo, la comunicación, el compartir…

15 de septiembre. Nuestra Señora, la Virgen de los Dolores

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Hoy celebramos la fiesta de Nuestra Señora de los Dolores para recordar los sufrimientos por los que pasó María a lo largo de su vida por haber aceptado ser la Madre del Salvador. .Se acompaña a María en su experiencia del dolor de una madre que ve a su amado Hijo incomprendido, acusado, abandonado, flagelado, etc. y presenció la agonía de su muerte en una cruz, clavado de pies y manos. María saca su fortaleza de la oración y nos da fuerza en los momentos de dolor. .Encontramos en Ella una compañía y una fuerza para dar sentido a los propios sufrimientos. Debemos ofrecer el dolor por la salvación de las almas. Así, podemos convertir el sufrimiento en sacrificio y nos ayudará a amar más a Dios y, además, llevaremos a muchas almas al Cielo. Más

Una carta para Dios

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Jorge cerró el sobre con decisión y se fue a entregarlo a su destinatario. Entró en la iglesia con paso rápido y cuando iba a meterlo en el cepillo de las limosnas…

JORGE siempre fue un niño bueno, educado y obediente. Había perdido a sus padres cuando aún era un bebé y vivía con su abuela materna, doña Clara, que cuidaba del pequeño con mucho cariño. Se dedicaba a vender pastelillos dulces y salados y tartas que ella misma elaboraba, pues éste era el medio de subsistencia de ambos, que vivían en una modesta casita, pero limpia.

En la pequeña localidad todos los conocían, ya que la piadosa señora iba a Misa bien temprano, y llevaba a su nietecillo de la mano desde que comenzó a andar. Todavía no había hecho la Primera Comunión y así y todo empezó a ir a la catequesis incluso antes que a la escuela. Durante la Misa permanecía quietecito prestando mucha atención en todos los movimientos del sacerdote, sobre todo en el momento de la Consagración, cuando, de rodillas y con las manitas juntas, fijaba sus ojos vivos y oscuros en la Sagrada Hostia y decía bajito lo que había aprendido de su abuela:

-¡Señor mío y Dios mío! Más

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