DSCF1772LA OBEDIENCIA

 

Terminología.- Para hablar de la obediencia y obedecer en el hebreo bíblico utiliza el verbo “sama” escuchar.-

 

En castellano obedecer proviene de “obedire” que deriva de “audire”, oír y viene del latín “ab- audire” que significa escuchar con gran atención.

 

Obediencia en el Antiguo Testamento.-

 

En la Biblia obedecer, se trata de un oír especial, con profundidad, con adhesión, un escuchar al espíritu, un abrir los oídos ( Is. 50, 4b-5; Sal 81,12-14; Gn. 22,18; Ex. 24,7; Josué 24,24; 1º de Samuel 15,22; Dt. 27 9; 10ª ; Sal 143, 10; Dt 4,33- 402.

 

La razón fundamental de la obediencia bíblica es la relación o situación en que se encuentra la criatura ante su Dios.

 

La obediencia bíblica toma en serio a Dios, es la actitud fundamental ante Él, es una apertura a la escucha, a estar atentos a la voluntad de Dios, es una reacción adulta, madura. El israelita piadoso no solo se esfuerza por cumplir obedientemente los preceptos de Dios, también los admira, los canta, y los pondera. (Sal.119).

 

La Palabra de Dios al dirigirse al hombre, aparece como llamamiento o como petición de obediencia. Es la historia de Abraham (Gn. 12) Moisés (Ex.3), de Samuel (1ª Sam. 3). En una palabra es la Historia del Pueblo de Dios. Es una llamada de Dios y una respuesta del hombre al llamamiento divino. La obediencia de Israel llega a ser la expresión y la encarnación de una actitud de adhesión interior y de fe, la coherencia interna con una experiencia de liberación comprometedora y responsabilizante, la fidelidad a una alianza. La obediencia de Israel no es una sumisión servil, sino mas bien una obediencia filial (Jr. 31,33-34.) aunque también, la historia de Israel, es una historia de desobediencia y de repulsa. Es un pueblo rebelde, que se ha vuelto contra Dios (Ex 2,3-5; DT, 32; Jr.33, 12-19; Os 1 – 9)

 

OBEDECER ES AMAR Y PONERSE A LA ESCUCHA DE LA VOLUNTAD DE DIOS

 

 

 

Obediencia en el Nuevo Testamento.-

 

 

La obediencia filial de Jesús.  Jesús vivió bajo la voluntad del Padre. Esta vivencia la tuvo desde su niñez: “¿No sabias que yo debía estar en la casa de mi Padre?” (Lc 2, 43). Jesús afronta el cumplimiento de su misión con una entrega filial, llena de generosidad. Todo Él, sus actitudes, sus pasos, sus reacciones, son una búsqueda de la voluntad del Padre, para Él, cumplir la voluntad del Padre, es su alimento (Jn 4,34;5,30; 6,38; 8,27; 12,27-28;17,4.

 

La obediencia de Jesús es algo que puede ser observado en el evangelio continuamente. Todo en Él es una obediencia a la misión que le ha encomendado el Padre. Su obediencia filial le llevó hasta el final, hasta la consumación de su fidelidad en la cruz de una manera libre. “y se humilló a si mismo, obedeciendo hasta la muerte y una muerte de cruz” (Flp.2, 8.) por tanto su obediencia fue la forma de su fidelidad filial; la expresión mas destacada de su relación con el Padre. en la 2G nº 37 se nos dice: “ que siguiendo el ejemplo de Cristo, que con su obediencia  hasta la muerte abrió a todos los hombres el gozoso camino de la libertad de los Hijos de Dios, procuremos aceptar con prontitud y cristiana obediencia todo lo que los sagrados Pastores, como representantes de Cristo establecen en la Iglesia actuando de maestros y gobernantes”.

 

Jesús es nuestro Maestro y Modelo. Él nos va enseñando con su vida, como debe ser nuestra obediencia. La adhesión de Jesús a la voluntad del Padre le lleva a tener por hermano, hermana y madre a quien cumple la voluntad del Padre (Mt 7,21)

 

Jesús valoró al máximo el vivir desde la voluntad del Padre y esta constituyó su vida, su modo de existencia. Por este tipo de obediencia Jesús es el que inicia y consuma la fe (Hechos 12,21), hasta tal punto que de modelo se convirtió en causa de salvación: “Fue escuchado por su actitud reverente, y aún siendo Hijo, con lo que padeció experimentó la obediencia; y llegado a la perfección se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen (Hechos 5,7-9).

 

 

 

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